Cuando digo que hace dos años renuncié a un trabajo que no me hacía feliz y que hace un año y medio que comencé a viajar lo primero que me preguntan es: ¿cómo sustentar un viaje largo?

Y para ser sincera, no veía la hora de escribir este post porque es una de las preguntas que yo me hice muchas veces antes de largarme a la vida de viajera.

Quiero contarte todos los detalles de cómo fue el proceso y ojalá te sea útil.

Hay cosas que ya las fui contando por eso, para no aburrirte las voy a resumir (pero cualquier cosa que me quieras preguntar ya sabés dónde encontrarme).

Y basta de cháchara, vamos a lo que te interesa.

¿Cómo me organicé económicamente?

Mi panorama antes de decidir comenzar con la vida de viajera era el siguiente: estaba trabajando en una farmacia, vivía sola (alquilaba) y tenía un auto.

Cuando ya había pagado el auto y todo lo que implicó irme a vivir sola, comencé a ahorrar, debido a la inflación que hay en Argentina la mejor opción que encontré fue ahorrar en dólares, cada vez que podía compraba.

Cuando decidí comenzar con la vida nómada lo primero que pensé fue en lo económico:  ¿qué hago con todo lo que tengo? y ¿cómo podré sustentar mis viajes?

La primera pregunta era la más urgente, tenía que organizar todo el circo que tenía armado antes de partir.

Tenía muchas cosas compradas y venderlas no me convencía, sabía que esa plata se iba a diluir en viajes y luego me costaría mucho volver a comprar todo (ya que no sabía como me iría con esa nueva vida).

Por otro lado, por un tiempo tenía que trabajar y dejar de alquilar para juntar más dinero, y en ese tiempo no quería vivir con mi madre (una vez que me acostumbré a vivir sola es muy difícil volver).

Respecto al auto no tenía demasiadas dudas, lo vendería ya que es algo que genera gastos entonces no había manera de sostenerlo.

El tema en esta instancia era qué hacer con todo lo que estaba en mi departamento y conmigo misma hasta que me fuera de viaje.

Surgieron muchas ideas pero la que se materializó fue hacer una casita prefabricada atrás de la casa de mi madre, con los ahorros que tenía más la venta del auto lo podía hacer y ahí solucionaba varios problemas: dónde poner las cosas de la casa y dónde quedarme yo el tiempo que tenía que ahorrar para viajar y cada vez que vuelva a Chacabuco a visitar a mis afectos.

Así fue como estuve un tiempo viviendo en lo de mi madre hasta que me armaron la casita y luego los detalles internos llevaron algunos meses.

Estaba mal y angustiada trabajando, pero me motivaba el tema de juntar dinero para poder hacer la vida que elegía.

En ese momento con la casa, la mudanza y todo había quedado en cero, entonces comencé a ahorrar para el viaje, estaba claro que sí no hacía la casa me iba de viaje un año antes, pero decidí “sacrificarme” un tiempo más e irme más cómoda y tranquila.

Aclaración: solo hablo de lo económico, dejo un poco de lado los miedos, angustias y dudas existenciales que ya conté en otros post porque sino me tengo que extender mucho, prefiero ir contando por tema.

Finalmente lo que decidió cuánto ahorré fue lo que aguanté trabajando en esas condiciones de no estar bien.

Así fue como comenzó mi filosofía de viaje: tengo cierto dinero, cuánto menos gasto más viajo.

Por eso me fui en bicicleta…

 

Y arranqué a viajar tratando de minimizar gastos, una de las claves fue hacer Workaway (intercambio de trabajo por alojamiento y comida).

El primero fue en El Manso cosechando frutillas…

 

Hice un primer viaje por argentina de 3 meses y luego me fui a Europa, seguía con la misma filosofía de vida hasta que llegó el momento de pensar en hacer dinero.

Estaba en París y comenzó la crisis, quería hacer dinero con algo que no me gustara y en invierno osea pensándolo de lejos era como matarme en vida, pero por suerte no se me dio nada y tuve la luz de un plan B.

Otra vez un Workaway para relajarme sin gastar (tampoco ganar) y empezar a pensar en el tiempo libre (ya que son 5 horas de trabajo) qué hacer que me de dinero pero que pueda disfrutar.

Y con este paisaje todo era más fácil…

El proceso desde que comencé la búsqueda hasta que encontré la manera.

Yo me preguntaba Luciana (cuando hablo seriamente conmigo misma me llamo Luciana): ¿qué te gusta hacer? y me respondía: escribir.

Y me pregunté ¿cómo te ves en un futuro?: trabajando con la compu (disponibilidad de movimiento) y en lo posible escribiendo.

Frente a eso no encontraba la manera de sustentar un viaje, escribir, quién me pagaría por eso si ni siquiera sé si escribo bien, y porqué lo harían.

La cuestión es que la única solución (utópica) que se venía a mi cabeza era escribir un libro y que ese libro sea best seller. 

Volví a la realidad, continué con el Workaway y seguí en la búsqueda.

¿En qué consistía la búsqueda?

Leer leer y leer, buscar en Internet, hablar con personas, preguntar, estar muy atenta a todo lo que me podía servir.

Mientras tanto seguía escribiendo y leyendo (sin que nadie me pague) y fue ahí cuando decidí crear mi blog de viajes, era una manera de poder mostrar lo que escribía y un primer paso a algo (todavía no sabía a qué pero sabía que era el primer paso que tenía que dar, lo sentí así).

Estaba en Fuerteventura haciendo el Workaway cuando el universo me envió un alma solidaria (un gallego de Galicia) que me motivó y creó mi blog de viajes.

En diciembre de 2016 saqué a la luz este blog de viajes que estás leyendo y me dio muchísimo, ya empezaba a sentir de qué se trataba esto de viajar escribiendo y a través de este blog también conocí a mucha gente hermosa.

Cuestión que continué mi viaje dejando atrás el Workaway (en el que estuve 3 meses y medio), con un blog de viajes y con algunas ideas claras: ya no quería trabajar de algo que no me gustara, ni quería tener horarios ni nadie que me diga lo que tenía que hacer (jefe).

Seguí viajando y escribiendo hasta que encontré una isla que me invitó a quedarme: Ko Phangan (Tailandia).

Pasó tiempo y me quedé esperando algo que nunca llegó (y no tiene que ver con lo económico por eso no voy a extender en este post jeje).

Mientras el tiempo pasaba intenté trabajar de cosas que no me gustaban (aunque ya me había prometido no hacerlo, a veces uno se pone terco).

Conseguí trabajo para limpiar una casa y me echaron al segundo día por limpiar lento, siempre lo digo: soy  una persona lenta de movimiento jajaja

Cuestión que ese fue el ultimátum: nunca más trabajar de algo que no me gusta hacer.

Pero en paralelo y ya hacía más de medio año que en mi cabeza estaba esa búsqueda (vivir trabajando de escribir y que eso me de la libertad de estar donde yo quiera).

De tanto leer, hablar con personas y preguntar, llegó  a mí una palabra: copywriter me llamó la atención y me hizo mucho ruido, entonces empecé a investigar.

Cada vez me gustaba más la idea, algo sentía ahí, empecé a leer a otros copywriters y encontré a Javi Pastor.

Con Javi empaticé bastante y le escribí un email, preguntándole si formaba a otras personas para ser copywriters y si él no lo hacía la pregunta era ¿dónde se había formado él?.

¿La respuesta? 

Nunca me contestó.

Yo soy bastante insistente cuando siento que por ahí va la cosa, así que seguí leyendo e investigando.

Lo curioso fue que a los días me llega un email de Antonio G (lo empecé a seguir a raíz de mi blog de viajes), promocionando un curso que sacaba Javi Pastor para formar a copywriters.

El curso empezaba a la semana o a los pocos días, pero cuando lo leí vi el webinar de promoción dije: es esto, lo siento, por acá va la cosa.

Seguí leyendo, consultando con personas a ver que les parecía y cada vez estaba más convencida de tomar ese curso.

Le volví a escribir a Javi Pastor, esta vez me contestó y finalmente decidí hacer el curso.

Entonces le di un stop a mi viaje y me quedé en Ko Phangan (ya que era muy económico) para ponerle foco al curso, quería dar todo (y de paso seguía esperando eso que nunca llegó).

Javi prometía que antes de acabar el curso ya tendría clientes reales (a decir verdad mucho no le creí), pero fabulosamente fue así, comencé el curso el día 20 de marzo y al mes ya tenía mi primer clienta real.

Tuve el apoyo del genio de Nico Marrero, que no solo se prestó a ser mi cliente de práctica sino que me recomendó y fue así como empezaron a llegarme clientas.

Hoy 2 de julio de 2017 ya tengo mi web propia como copywriter: Luciana Chippano

Estoy trabajando como copy y eso me da la libertad de moverme cuando quiera.

Se puede decir que mi viaje fue bastante terapéutico y que encontré algo que buscaba pero que ni sabía que existía, volví a casa a reencontrarme con mis afectos y concluyendo que mi viaje no colmó sino que superó altamente mis expectativas.

Hoy disfruto de lo que hago y trabajo desde donde quiero.

Y así es como encontré la manera de sustentar un viaje largo.

Como siempre, lo que más quiero es que este relato te sea útil.

Puede que hayan quedado cosas colgadas, que te surjan dudas o que algo no esté claro y para eso te digo que me podés preguntar lo que quieras y acá estoy para contestarte con mucho gusto.

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